martes, 17 de abril de 2012

ICAN Marbella 2012 (1,9 Swim - 90 Bike - 21 Run).



Mi crónica del reencuentro con la gente del ICAN. Desde luego están al nivel de las mejores organizaciones, pero lo mejor de todo es su actitud ante las dificultades, y problemas, siempre con la voluntad de darlo todo por el triatleta. Espero que no abandonen ese camino.

El día anterior a la prueba estuvimos inquietos, porque había un viento y unas olas tremendas, pero las previsiones era de que mejorara bastante para el domingo.

Yo me desperté un par de veces por la noche por los nervios. Mi habitación daba al mar y estuve todo el tiempo  con el sonido de las olas y el viento metido en mis sueños, y dando forma a escenarios terribles para la carrera del día siguiente.
En fin que cuando suena el despertador, yo ya estoy despierto, y corro a la ventana, para comprobar con alivio que las olas parecen pequeñas. Claro que hasta la ola de un tsunami es pequeña si se mira desde un 6º piso.

Llego con tiempo a los boxes, preparo la bici, y charlo un poco con Quini.
Después pongo las bolsas. Me doy cuenta que llevo el índice sangrando. No se si me lo he hecho con el clavo en el que cuelgo la bolsa, o cuando me pillé con la puerta del coche, pero el caso es que aunque es solo un pequeño corte, no dejó de sangrar en varias horas,  hasta que dejé la bici mas o menos.
Menos mal que en el Mediterraneo no hay tiburones. Al menos no de los grandes.



Tiburones en el agua no, pero fría de cojones. Perdón por la expresión pero es que cuando metí la cabeza, me daban punzadas de dolor en la jeta, y solo se puede decir eso. Fría de cojones.
Yo no volví a sentir los pies hasta poco antes de correr. 

Bueno volviendo a la playa, ahí estamos neopreno puesto, animándonos mutuamente, y yo pensando si  los Ironman hechos y derechos piden una tirita, o son mas de amputarse  el dedo y ya está.
Caigo en la cuenta de que tengo un poco de asma por la alergia, y claro he olvidado la medicación. Otra vez me he olvidado. Me pasa en 2 de cada 3 triatlones. Osea los que hago en primavera. Tendrán que prescribirme otra medicación para la memoria.


Y mientras pienso en estos y otros achaques, ¡Dan la salida!. Mogollón de gente. Nado sin ritmo, sin aire y metido en toda la melé. Hasta la primera boya, sin golpes, pero al llegar a ella, la mayoría levanta la cabeza y pasa con prudencia tranquilamente, pero una bestia parda, que iba detrás mía va a piñón fijo como un molino, sacudiendo mazazos al agua. Me arrea en la cabeza un buen puñetazo.
Ni levanta la cabeza. Es como un autómata. Sigue como si nada. Lo mismo le da sacudir el agua que cabezas, que todo lo que pilla. Debe ser que ha perdido la sensibilidad con el frío.
Le grito ¡Animal! o alguna tontería así. Oigo a alguien, seguramente otro damnificado, que me dice: "Tienes toda la razón".

Encaramos la segunda boya, y la verdad, que es un mal rato. Las olas eran medianas pero con poco espacio entre ellas, y además había corriente. Era imposible nadar con ritmo y además tragabas agua. Probé respirando por la derecha, por la izquierda. Daba igual.

Poco antes de las segunda boya empiezo a nadar mas cómodo. ¿Cambió la dirección de las olas?. Ahora las tengo de frente. Sí si ¡Mucho mejor!.
No, nada eso. El mar no ha cambiado, soy yo el que está nadando como para irse a una playa Siciliana mas o menos.
Rectifico rumbo, y retomo el bueno, que esa dinámica de  sin ritmo y tragar agua.

Giro la segunda boya, y veo que lo siguiente es ya la playa, pasando cerca del espigón del Puerto.
Llevo nadando un rato con la pierna un poco acalambrada, pero nada importante.

Salgo del agua, y veo a toda la tropa camaleónica sentada en el suelo tratando de vestirse. Eso me tranquiliza porque pensé que era de los últimos en salir del agua.
Me siento yo también. Me saco con prisas el neopreno, y suelto el primer grito por un tirón en el gemelo. Me pongo el calcetín con prisas y otro grito por tirón en los isquios.

Me agarro el músculo y me pongo a reirme, porque esto es de idiotas.

A ver si no es de idiotas: Estamos unos 50 tíos con una edad ya, calados hasta los huesos, retorciéndonos por el suelo, como si fueramos alguna especie de feo mamífero que hubiera escupido el oceano a la orilla y que  estuviera en pleno proceso de depelleje de neoprenos.

Por si la comicidad del momento se me escapaba, ahí estaba María gritándome:
¡Ánimo Gordi! Que guapo que estás ahí mojado, con toda esa licra empapada, pelado como una rana. Guapo, guapo. ¡Si te viera tu madre!.
El que tenía al lado, descojonado.



Imposible no sonreir a la fotógrafo

36 Camaleones. Una especie en franca expansión.
Total que cuando consigo ponerme todo (ponerse guantes y calcetines sin sentir las manos y los pies, tiene lo suyo), salgo con la bici.
Me tomo con calma la primera subida a Ojén. Veo a algunos compañeros camaleones, cerca. Algunos ya bajan como aviones, cuando me queda aun bastante para llegar al alto.
Veo a Paco Espejo cerca, y decido que es mi referencia.

En la segunda subida lo cojo. Charlamos un rato, pero cuando quedan solo 6 km para llegar al Alto de Ojén, en un momento de entusiasmo decido que quiero ir mas rápido, porque la verdad es que estoy cómodo subiendo.
No le digo nada a Paco, y cambio el ritmo, pero se vino conmigo hasta arriba.
Pensé para lo que queda, apretamos un poco este trecho que luego es solo bajar.


Tras la bajada, divertida y fácil, me di cuenta que el tramo entre Marbella y Puerto Banús, que había despreciado, como si fueran kilómetros de la basura, iba a requerir bastante energía, sobre todo porque se había levantado un fuerte viento en contra, lo que se sumaba a la pendiente.

Total que llego a la transición tras Paco, pero con la sensación de haberme quedado sin nada de energía para correr.
Además no he comido todo lo que debía, porque no me entraba en las subidas, y tampoco iba a atiborrarme en la única bajada.

Empiezo a correr detrás de Paco, quiere que vaya con el, pero a la altura del faro, le digo que no. No puedo llevar un ritmo ni medio decente.
Las piernas me duelen ya un montón y acabo de empezar a correr.

Decido que tengo que apostar mi estómago a Rojo o Negro con otro gel, el último, y a ver que pasa, porque no tengo nada de energía para correr.

Me lo tomo, y aunque no me deja KO el estómago, no acabo de digerirlo.

Durante los siguientes 10 kms me centro en dominar el dolor de piernas, y el malestar del estómago.

Los camaleones nos vamos animando, somos muchísimos. Los novatos en la distancia están haciendo un papel sobresaliente.

Yo decido que tal y como están las cosas, tengo que evadirme, olvidarme de la carerera, sentir como si solo fuera un entreno mas.
Disfrutar del mar del paisaje..tranquilzarme,….Pero ¡Joder como duele!. Sigo improvisando truquitos mentales, cosas que me hagan sentir fuerte.
¿Cómo he hecho 2 Ironman? ¿Por qué soy Ironman? Porque puedo seguir y seguir cuando no hay un puñetero gramo de Hidrato de carbono. Puedo seguir cuando no queda, ni grasa ni nada, en todo el cuerpo, y sigo aunque duela.


Muy duro, muy feliz.

A ver, que sí, que serán tonterías de enajenado, pero de otra manera no podría haber hecho los 21 kms corriendo. 
Es que el clásico ¿Qué somos hombres o ratones? no me funciona porque evoco mentalmente mi propia imagen durante horas en la bici estática del gym o en la cinta de correr, y no me parece muy  diferente de un hámster.

Pues si. Los 21 km corriendo. Despacio pero corriendo.
Que esa es otra. Cada vez que paraba de correr (paraditas técnicas), los solidarios triatletas me gritaban: ¡No pares!, todo menos parar, sigue corriendo. O también "Tranquilo vente conmigo, así a mi ritmo" que además lo suele decir un tío mientras te adelanta a ritmo de keniata.

Porque piensan que yo paro por un tema mental.

Alguna vez he estado por gritarles como Lola Flores: "Si me quereis ¡Irse!". Que no le dejan a uno ni parar a soltar un gasecito de la combustión de geles isotónicas y resto de guarradas.
Dejarme si quiero parar a calmar mi estómago y disfrutar de unas nauseas con un par de arcadas. Os lo agradezco, pero prefiero hacerlo parado.

Hecha esta acotación de carácter general, la verdad es que el estómago no dio casi guerra esta vez. Nos conocemos y sabía que no podía pedirle mas o petaría. Así que solo bebí un poco de agua en los avituallamientos, y tomé un poco de plátano.

Cuando quedaban unos 7 km el estómago ya no molestaba nada, y pude por fin concentrar todos mis super poderes mentales en el dolor de las piernas, con lo que todo fue mas fácil.

Me ha resultado una prueba muy dura, y me ha llenado la cabeza de dudas y preguntas. No esperaba sufrir tanto y creo que por eso sufrí. Parte de culpa la ha tenido el cambio de recorrido ciclista, de casi llano a casi montaña, y mis pocos kms de bici en los últimos 20 días.

Mención especial al impresionante papel de mi Club, el Triatlón Camaleón. Fuimos los mas numerosos en participación, con bastantes que debutaban en la distancia, y el desempeño de casi todos, cada uno a su nivel, fue, repito:  impresionante.

Otro lujazo. Los acompañantes, fueron unos animadores de primera. Incansables. No me faltaba un grito de ánimo cada pocos kms. Incluso en el recorrido ciclista. De principio a fin de la prueba.
Muchas Gracias, a todos, en especial a María.

4 comentarios:

Xocas dijo...

Una vez más, completas un medio IM, que no es poca cosa. Enhorabuena. Por cierto, me ha parecido simpatiquísima la frase de "desde un 6º piso...".

Alberto Jorge dijo...

impresionante como siempre Jesús, lo comparto por mis redes sociales.

A mí en especial me ha gustado la parte de "¡Ánimo Gordi! Que guapo que estás ahí mojado, con toda esa licra empapada, pelado como una rana. Guapo, guapo. ¡Si te viera tu madre!."

Me he esconojado sin remedio en la oficina y me han mirado raro, pero no lo he podido evitar.

un abrazo enorrrrrrrrrrrme

stani dijo...

Yo me he reido un huevo con el despelleje de los de la edad prudente, jajaj. Por cierto, sufriendo como todos los triatlones, siempre terminas....

Jesús dijo...

Gracias Xocas. Es verdad, que un Medio IM, no será nunca poca cosa. ¡Y lo hice!.

Gracias Alberto. Me alegro de verdad que te guste leer mis batallitas. Si las cosas como son, esta especie de gymkana que es un triatlón tiene muchas cosas cómicas.

Si. Es verdad Stani. Siempre me hago la ilusión de que no voy a sufrir. Como si esto fuera fácil. Pero lo bueno es que lo termino, que es lo importante.